martes, 12 de julio de 2011

... Here comes the sun ...

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Buen día, mi nombre es Luis y dentro de tres días voy a ser papá de un par de gemelos. Mateo y Rodrigo, Rodrigo y Mateo. Astrid, mi esposa, está en casa descansando y preparándose para la cesárea. Esta historia no es sencilla de contar y sin embargo estoy aquí para hacerlo, pretendo dejar un registro electrónico de lo que vaya ocurriendo, paso a paso en esta gran aventura de ser padre.

A simple vista y habiendo observado siempre los toros desde la barrera, esto de la paternidad parece muy sencillo; vamos, todo mundo lo hace, más de lo que deberían, creo. Gente fea va y gente fea se viene y se reproduce, trayendo chamacos gritones y feos a este valle de lágrimas y, uno como quiera, ¿pero las criaturas? Por eso digo que en un rápido vistazo, esto de ser papá pareciera lo más fácil del mundo, como si todos lo entendieran como yo, como si todos lo gozaran como yo, como si todos lo vivieran como yo. Quizá.

Ya estoy ansioso y ya solamente faltan tres días para conocer a ese par de personas maravillosas y geniales que ya se comunican dentro de la panza de su mamá con el exterior, que ya tienen una personalidad muy definida y que, por sobre todas las cosas, ya tienen las cabezas llenas de pelos parados. Ah sí, y que ya son amados por propios y extraños que, más que nada en la vida, esperan su llegada con los brazos abiertos.

Quisiera tener todo el tiempo del mundo para dedicárselo a ellos, quisiera tener todas las palabras bonitas para plasmarlas aquí y que, cuando tengan la edad suficiente, las puedan leer. Quisiera no separarme de su mamá ni un instante hasta ese momento en que mi corazón se crezca en tres. Con el corazón y el alma, no divididos sino expandidos. Con el corazón en la boca y en la mano en esos instantes eternos e inolvidables en que vean la luz blanca del quirófano y las caras mascaradas del doctor Martín; el mismo que los puso ahí en primer lugar - pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión-.

Hoy mis uñas se salvan por milésimas de milímetro. Hoy mi cuello me llama para que lo convierta en un campo de batalla contra la neurodermatitis. Hoy martes 12 de julio de 2011, a tres días del gran día, reitero mi compromiso conmigo, con Astrid, Mateo y Rodrigo, y con las letras. Aquí estaré mínimo una vez al día para la catarsis necesaria o no necesaria, da igual. Mi único deseo está por cumplirse, ellos están bien, los tres, yo con eso ya estoy feliz.

Por cierto, las historias reales siempre son mejores que la ficción, y acaso más extrañas y divertidas. Ayer, Astrid y yo cumplimos dos años juntos y el viernes, el día en que nacen los bebés, mi abuelo cumple ochenta y tres años.

¿Verdad que es divertida la realidad?

3 comentarios:

Kuruni dijo...

Muchas felicidades y bendiciones a ambos cuatro :).

la chida de la historia dijo...

Lo único de lo que puedo quejarme es de la letra de tu publicación... lo demás está ¡perfecto!.

Ya merito, ya merito...

Elphaba dijo...

¡Yeiiiii!

Extrañaba tus letras, mucho mucho mucho...

Quién iba a decir que esa galletota que hace dos años escrbía sobre sus conquistas y aventuras, hoy estaría empezando un blog sobre su vida como papá de dos galletitas hermosas.

Estaré aquí diariamente para leer y compartir la catarsis contigo. No faltes.

2 años ya, y 3 días faltan para una vida nueva... y no puedo esperar a vivir lo que falta.

Te amo